Cómo nos puede favorecer el bloqueo a Huawei

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Huawei

Desde hace un par de días solo se habla de lo mismo, del bloqueo a Huawei por parte de Estados Unidos, y las acciones que han tomado las grandes empresas como Google, Intel o Qualcomm para responder a dicho bloqueo.

Es cierto que Huawei se quedará sin las apps de Google en sus teléfonos android, que no tendremos la tienda de apps, ni Gmail, ni chrome ni ninguna de sus maravillas preinstaladas, pero también es cierto que eso no impide usar la plataforma de android de código abierto y buscar otras soluciones para que no solo no afecte al usuario, para que se sienta beneficiado.

Con un sistema operativo android “limpio”, nada impide instalar las aplicaciones desde su archivo apk, y para facilitar el trabajo se puede crear una tienda de apps “paralela” que enlace a dichos archivos o que facilite la instalación sin pasar por la tienda oficial de Google (basta con que mejoren su tienda de appGallery, que es bastante limitada hoy en día). Es cierto que hay varios puntos relacionados con la seguridad de lo que estamos instalando, pero nada que no pueda solucionar Huawei, o cualquier otra gran compañía, invirtiendo en este tema, creando un sistema de seguridad y validación que impida que el lado oscuro ofrezca archivos apk maliciosos.

 

 

 

Lo comentó Huawei hace unas horas: “no necesitamos 3 meses de tiempo, Estados Unidos nos está subestimando, ya estábamos preparados“.

 

 

Así es, Huawei tenía un plan B, no sabemos cuál es, pero lo tenía, y hay que tener en cuenta algunos puntos antes de poner las manos en la cabeza cuando escuchamos algo como “Google bloquea Huawei”.

El mundo de las apps móviles está dominado por Apple y Google. O vamos a iTunes o vamos a la tienda de Google, no hay más opciones. Los desarrolladores lo saben, y siempre piensan en estas dos versiones a la hora de desarrollar un proyecto. En un principio no parece que esta realidad vaya a cambiar mucho en los próximos años, pero es bueno que cambie, es bueno que haya más opciones, más diversas, para más plataformas, pero pensadas para que el desarrollo de una versión para una nueva no incluya miles de horas de programación extra.

Si se crea un nuevo sistema operativo móvil, uno hecho por o para Huawei, por ejemplo, y el tiempo de desarrollo para crear una versión de una app en dicha plataforma fuera relativamente pequeño, tendremos en el mercado una novedad que calentará los motores, que ofrecerá más opciones y, seguramente, reducirá muchos precios al aumentar la competencia del sector.

Ese es el punto clave: la programación de las apps. Necesitamos crear una tecnología que sea capaz de replicar una app diseñada para iOS a la plataforma android (o viceversa), o a otras plataformas, de forma rápida. No podemos permitir que una empresa monipolice la plataforma y la programación, hay que definir estándares, y esos estándares deben ser globales y obligatorios. Es cierto que se puede optar por C++, pero cada plataforma tiene sus secretillos. Que si Kotlin para android, que si Swift para iOS, que si Cocoa Touch… pero cuando una empresa decide hacer una app para diferentes plataformas ya sabe cómo hacerlo para evitar la reprogramación de muchas partes.

Ese problema sale poco a colación debido a que solo son dos plataformas, solo android e iOS. Si tuviéramos más plataformas, la gente se preocuparía más por el tema y saldrían mejores soluciones.

Entonces, imaginemos que Huawei, después de unos años con su android opensource, decide crear y lanzar su sistema operativo, y lo comparte con Xiaomi y con el resto de marcas chinas (quienes pueden ayudar en el desarrollo), y ofrece una plataforma para que los programadores tengan la versión de forma sencilla a partir de android e iOS. ¿Lo adoptarán los consumidores? Sí, lo harán, porque quieren esos móviles, porque ofrecen relaciones entre calidad y precio que otros no ofrecen, y eso hará que nazca una tercera opción, o una cuarta, o una quinta….

Por otro lado muchos comienzan a creer que sí hay peligro de espionaje, que puede ser cierto que las marcas chinas nos espíen con móviles y con drones, pero también es cierto que hay una forma sencilla de comprobarlo: monitorizando el tráfico saliente de cada dispositivo y ofreciéndolo de forma intuitiva al consumidor, con programas realizados en cada país adaptados a su política de privacidad de contenido. Abrimos el móvil y nos dice al final del día: “se ha enviado esta información a Google, esta a China, esta a Nigeria…” y listo, ya tenemos las dudas resueltas.

El mercado es en realidad sencillo de entender: ofrece algo bueno, a buen precio, y los consumidores se adaptarán, así de fácil.

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